Requiem a tus ojos
que son tuyos y míos
fatigados de deseo
incendiados en cariño
Requiem por el sabor de tu mirada
al calor de lo vivido
Requiem por los labios impacientes
por un dúo interrumpido
Requiem al discurso de entenderlo
al vacío de mi almohada
y al desafío cohibido
y a la paciencia pactada.

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