Me gustaría hacer algo parecido a lo que hizo Rocío. Ella era funcionaria y además tenía una tienda. Estas dos actividades la tenían agobiada. Agobiada por las prisas y por el pago de las letras. Sentía que no atendía correctamente a sus hijos ni estaba con ellos todo el tiempo que ella querría estar. Eso no era vivir, era morir.- se decía en ocasiones. Hasta que algo le hizo clic en la cabeza.
Vimos una vez y luego nos morimos, nos entierrany nos comen los gusanos. ¿Porqué vivir así la única vida que te ha tocado? ¿Porqué no emplear tu única vida en lo que te gusta? En algo que cuando lo estas ejecutando sepas que merece la pena. Esto pensó Rocío.
Y rompió con todo. Encontró en Asturias un pequeño pueblo llamando Taramundi (que significa "lugar maravilloso"). Fundó una tienda y sólo se ocupa de su tienda, y de sus hijos.
Taramundi le ha regalado tiempo. Se siente bien y es un punto extraordinario el saber que es dueña de su destino, que implica, prescindir de lo superflúo (necesitar menos) y quedarse con lo que realmente quiere y necesita. O incluso, saber lo que no quiere.
Ha encontrado su lugar en el mundo. Un lugar no geográfico, sino vital.
Fijate tu Taramundi y lucha por conseguirlo.

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